En Casa y Deco pasamos el verano peleando con los mosquitos en la terraza, y confesamos que durante años fuimos de los que se untaban el repelente antes de salir a cenar fuera. Por eso nos llama tanto la atención la cantidad de gente que busca plantas que ahuyentan mosquitos antes de comprar nada en la farmacia. La idea es tentadora: un tiesto bonito, un poco de aroma y menos picaduras. Pero conviene separar lo que funciona de lo que solo suena bien, y eso es lo que te contamos aquí.
Las plantas que ahuyentan mosquitos más citadas son, casi todas, aromáticas. Huelen fuerte, se adaptan bien a macetas y, en algunos casos, sirven también para la cocina. Son un complemento útil, aunque no una solución completa, como verás más abajo.
Qué plantas tienen fama de repeler mosquitos
El limoncillo encabeza casi todas las listas. Su olor a limón es intenso, es muy fácil de cuidar y puede llegar a crecer hasta dos metros si le dejas espacio. Puedes tenerlo en una maceta en la terraza o entrenarlo en un enrejado del patio. Si no te convence, el tomillo limón y la hierba luisa tienen un perfil parecido. Nuestro primer limoncillo murió de sed en agosto, así que no te fíes de que sea indestructible.
La menta es la siguiente en casi todas las listas. A los mosquitos no les gusta su olor, y a nosotros nos encanta que sus hojas sirvan para calmar picaduras cuando ya es tarde. Eso sí, se expande como si quisiera conquistar el balcón, así que mejor en maceta. Lo mismo pasa con la melisa, que tiene aroma cítrico y ahuyenta también a las niguas a finales de verano. Es preciosa, pero plantada directamente en tierra acaba ocupando el parterre entero.
La albahaca merece capítulo aparte si vives en un piso. Funciona bien en el alféizar de la cocina o en un balcón pequeño, y las variedades de albahaca limón y albahaca canela tienen fama de ser todavía más eficaces. Reconocemos que nos gusta más cocinar con ella que usarla de escudo, pero tener una planta que sirve para las dos cosas nos parece un acierto.
Lavanda, romero y geranios: los clásicos de la terraza
La lavanda es de las más queridas por su aroma. Además, según las fuentes que hemos consultado, protege frente a algunas plagas como pulgones, ácaros y mosquitos. Necesita sol pleno y un suelo bien drenado. Nuestro consejo es plantarla junto al huerto o en macetas grandes en el balcón, donde reciba luz durante la mayor parte del día. Si la pones en el jardín, las matas crecen mucho, así que deja hueco.
El romero florece en suelos bien drenados y a pleno sol. Colocado debajo de una ventana o al pie de una pared puede crear una barrera aromática. Un truco que nos funciona es secar algunas ramitas y colgarlas dentro de casa, sobre todo en el dormitorio. El aroma se apaga con el tiempo, así que hay que renovarlas de vez en cuando.
Los geranios tienen un punto especial. Son fáciles de cultivar, huelen bien y aportan color a cualquier rincón. Los de hoja aromática, como el geranio de citronela (Pelargonium citrosum), son los que más se mencionan contra los mosquitos. Plantados en una cesta colgante, en la barandilla o en un tiesto junto a la mesa, dan doble servicio: se ven bonitos y no molestan. Ojo, la flor del geranio común no tiene la misma fuerza que la hoja aromática, así que no compres cualquiera pensando en el efecto.
Hierba gatera, caléndula y otras opciones
La hierba gatera es la favorita de los gatos, y eso es justo lo que la hace delicada. Contiene un aceite que a los mosquitos no les gusta, pero también atrae a tu gato o al del vecino, que la aplastará encantado. Te recomendamos ponerla en una maceta alta y lejos de las flores y hierbas que quieras conservar. Confesamos que el nuestro la arrancó en tres días y nos reímos bastante.
La caléndula es anual, muy vistosa y contiene piretrina, una sustancia que también aparece en algunos repelentes comerciales. Sus flores quedan muy bien en bordes y camas. La ajedrea tiene flores de olor poco agradable para algunos insectos y sus hojas se usan en cocina, así que puede tener un papel en la terraza. Los ajos, cebollinos y cebollas del huerto también se citan como ahuyentadores, aunque su efecto es suave.
Lo que las plantas no hacen por ti
Aquí toca ser honestos. Ninguna planta sustituye por completo a un repelente ni a eliminar el agua estancada, que es donde los mosquitos crían. Los platos de las macetas, los bebederos de mascotas, los canalones tapados y las bandejas de riego son el origen de la mayoría de los problemas. Un tiesto de menta no compensa un cubo lleno de agua en el patio.
El efecto de las plantas depende también de cómo las uses. El aroma se libera mejor cuando la planta se roza, se toca o se corta, y con el calor y el viento se dispersa rápido. Por eso funcionan mejor agrupadas cerca de la zona donde os sentáis que repartidas por todo el jardín. La eficacia es moderada y local, y conviene tenerlo presente antes de pensar que el balcón se convertirá en una zona libre de picaduras.
Cómo organizarlas en la terraza
Nuestro método, tras varios ensayos y algún error, es sencillo. Coloca las aromáticas más potentes en macetas grandes junto a la mesa, deja la lavanda y el romero en la zona más soleada y mete la menta y la melisa en contenedores separados para que no invadan. Las macetas de barandilla aprovechan el espacio vertical, algo que se agradece en un balcón de cuatro metros cuadrados.
Riega con cabeza. Muchas de estas plantas son mediterráneas y no quieren el agua encharcada, así que el plato bajo la maceta debe vaciarse a diario o, mejor, no tenerlo. Revisa también las hojas una vez a la semana por si aparecen plagas, porque una planta sana repele mucho más que una estresada.



