Cómo elegir cortinas para el salón no tiene por qué ser un lío: basta con medir bien, pensar en la luz que entra y escoger tonos que dialoguen con tus paredes. Te contamos lo que nos ha funcionado.
En Casa y Deco nos encanta hablar de cortinas porque, aunque parezcan un detalle menor, cambian por completo la sensación de un salón. Cómo elegir cortinas para el salón es una de las preguntas que más nos llegan, y la respuesta corta es que hay que pensar en tres cosas a la vez: la luz que entra, el estilo que ya tienes y el uso que les vas a dar. Confesamos que en nuestra primera casa compramos unas cortinas de un verde tan intenso que parecían un bosque en medio del comedor. Las cambiamos al mes, así que aquí va lo que hemos aprendido por el camino.
Mide antes de comprar nada
Lo primero es coger la cinta métrica. Mide el ancho y el alto de la ventana y anota ambas cifras. La barra debe colocarse entre 10 y 15 centímetros por encima del marco, así la ventana parece más alta. Las cortinas suelen caer desde ahí hasta el suelo o quedarse a un par de centímetros de él, según te guste más. En cuanto al ancho, una regla práctica es que el paño tenga entre dos y dos y medio veces el ancho de la ventana, porque así las cortinas se ven con vuelo al estar recogidas y no pegadas al cristal.
Aquí es donde más errores vemos. Mucha gente mide solo el hueco y se queda corta. Si tu ventana mide 180 centímetros de ancho, busca un conjunto de unos 360 a 450 centímetros de paño total. Parece mucha tela, pero el resultado merece la pena.
Colores: qué hace cada tono
El color cambia la percepción del espacio. Los claros, como el blanco roto, el beige o el marfil, aportan amplitud y frescura, y son los más seguros si tu salón es pequeño o tiene poca luz. Los oscuros, como el azul marino, el vino o el verde botella, dan profundidad y una sensación acogedora. Los tonos neutros, como el gris piedra o el topo, son los que mejor se llevan con casi cualquier decoración. Los colores vivos funcionan como punto focal, siempre que haya algo más en la sala que los acompañe.
Nosotros tenemos una norma: si la pared es de un color intenso, las cortinas mejor en un tono más suave. Si la pared es blanca, puedes jugar. Un detalle que casi nadie tiene en cuenta es la orientación. En los salones orientados al norte la luz entra fría, así que conviene elegir tonos cálidos como el arena, el ocre o el terracota para compensar. En los que dan al sur, con sol de sobra, los colores oscuros ayudan a no deslumbrar.
Tejidos según cuánta luz quieras dejar pasar
Antes de mirar colores, decide para qué quieres las cortinas. Si buscas oscuridad para ver la tele o echar la siesta, necesitas un tejido pesado u opaco. El terciopelo y el lino grueso funcionan muy bien, y si quieres bloqueo total, busca un forro blackout. Si lo que quieres es luz, el voile, la gasa o el algodón fino dejan pasar la claridad sin convertir tu salón en un escaparate.
Confieso que a mí el terciopelo me enamoró en una tienda y lo compré sin pensar en el peso. Acabé poniéndole un visillo debajo para equilibrarlo en un salón con mucho sol. Si tienes una ventana muy expuesta, la combinación de visillo y cortina gruesa es la más práctica del mundo: el visillo filtra de día y la cortina cierra por la noche.
Cómo encaja cada estilo de salón
El estilo de tu salón manda más que cualquier moda. En una decoración moderna, lo más acertado son telas lisas con textura, en tonos como el gris, la piedra o el grafito. Evita los estampados muy cargados, que le restan limpieza al conjunto.
El estilo nórdico pide blancos, grises claros y arena, con telas naturales como el lino o el algodón. Si tu salón es clásico, las cremas, los marfiles y los perlas combinan con casi cualquier tapicería, y una cenefa o un doble cortinaje le dan un aire muy elegante. El estilo industrial, en cambio, pide grises oscuros, negro y marrón topo, con tejidos pesados o loneta que refuercen el carácter urbano.
El boho es el que más nos divierte. Mostaza, terracota o estampados alegres funcionan siempre que repitas al menos uno de esos tonos en cojines o alfombras. Sin esa coherencia, el salón parece un mercadillo, y no precisamente de los bonitos.
Salones pequeños y salones grandes
En un salón pequeño, la prioridad es ganar luz y amplitud. Las cortinas beige o blanco hueso, colgadas bastante más arriba del marco y que cubran la pared a ambos lados, hacen que la ventana parezca mayor. Evita los estampados grandes, porque achican la habitación, y opta por tejidos ligeros.
En un living amplio puedes permitirte más presencia. El verde oliva, el tabaco o el terracota aportan calidez y ayudan a contener visualmente un espacio que, si no, puede sentirse frío. Aquí los tejidos algo más gruesos, como el algodón grueso o el lino, se ven muy bien.
Errores que conviene evitar
Hay algunos fallos que se repiten. El primero es comprar cortinas por el color de la muestra sin verlas con la luz de casa, porque una tela azul en la tienda puede verse gris en tu salón a las seis de la tarde. El segundo es elegir una longitud corta que deja a la vista la parte de abajo de la ventana. El tercero es dejar el accesorio para el final. Barras y anillas también cuentan: una barra que combine con los herrajes o con el marco remata el conjunto mejor que cualquier tela.
Tampoco nos convencen las cortinas que se pliegan de forma irregular y dejan huecos. Un buen fruncido, con pliegues regulares, marca la diferencia entre un salón cuidado y uno que parece improvisado.
Resumen práctico antes de decidir
Si tuviéramos que resumirlo en una lista corta, sería esta: mide la ventana, decide cuánta luz quieres, elige un tono que dialogue con paredes y muebles y revisa la altura y el ancho del paño. Con eso tienes buena parte del trabajo hecho.
Y si después de leer esto sigues con dudas, pásate por la sección de salones de nuestra web: hay muchos ejemplos reales que puedes tomar como referencia. Nosotros seguimos aprendiendo cada vez que cambiamos una cortina, así que ya sabes: medir primero y decidir después.

